El porqué de las cosas…
Tags »diseño valoracionesA veces tengo la sensación de que uno debe desgañitarse para justificar hasta el mÃnimo detalle de un diseño que ha realizado. Desde un bullet, pasando por un color determinado, a por qué demonios ha elegido una foto y no otra. Parece que a veces se entiende que nuestro trabajo es algo trivial, algo aleatorio, meramente subjetivo, ajeno a la reflexión, a la objetividad, a la medición, etc.
Análisis vs. Espontaneidad
No puedo dejar de mostrar un cierto enfado cuando esto ocurre. Y es que normalmente uno pasa gran parte del tiempo haciéndose preguntas y solucionándolas en todos los niveles del diseño. Si se trata de web, tenemos muchos factores a tener en cuenta. Puede que no acierte a la primera, y quizá tampoco a la segunda, por supuesto. Pero pedir cambios en un trabajo con la mayor tranquilidad del mundo sin pensar la cantidad de elementos que se pueden ver afectados es de locos. Sobre todo cuando el diseñador avisa de lo que suponen tales cambios y se hace caso omiso. Cuando uno ha pasado por todos esos análisis y ha llegado a buscar un equilibrio, es duro tener que asumir que venga alguien que no ha analizado con tanto detalle el trabajo y trate de cambiar las cosas por razones que a veces son simplemente de gusto personal.
No sólo de lo subjetivo vive el hombre
Ahora vendrá alguien y dirá que eso también es válido, porque uno no tiene que saber de diseño para evaluar un trabajo. Pues mira, NO. No nos podemos mover sólo en el terreno de lo emocional, de la percepción, de los pareceres y de lo que creo que debiera de ser. Nos debemos mover también en el terreno objetivo, de lo palpable, de lo real y lo medible. Una cosa es que una persona no sea profesional del diseño. Perfecto. No hay problema, pero esa persona deberÃa escuchar los parámetros que ha manejado el diseñador y dejarse asesorar. Esto es aplicable a cualquier otro perfil.
En esos casos, lo correcto es tratar de concretar en términos objetivos aquello que no le encaja a dicha persona. Preguntarle, tratar de intuir el origen de su preocupación y tratar de encarrilar las observaciones al terreno objetivo.
El terreno objetivo
Cuando se trata de razones que tal persona puede concretar no hay problema, porque el debate se mueve dentro de un terreno racional y normalmente se suele dar con una solución lógica de modo dialogado y amable. Impera la lógica, siempre y cuando se tengan claros los objetivos y las pautas a seguir para conseguir el fin deseado.
Frases habituales que oimos en situaciones conflictivas:
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¿Y por qué no le metes un colorcillo rojo más intenso aqu�
Porque llevo una margarita entre las nalgas y soy un diseñata cool al que le gusta el rojo pálido, no te fastidia. Tendrá su razón de ser,… ¿quizá un poco de teorÃa del color?.
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¿Esa foto no es como muy sosa?
Claro, sÃ… ¿sabes qué pasa? Que en StockXchange andaban flojos de modelos y como a mà no me daba la gana de coger una super foto de un modelo pues la foto nos ha quedado sosita. ¿No será quizá que no quieres pagar ni siquiera por una mÃsera foto decente de stock y tratas de que Google te devuelva la foto del siglo?
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Ponme el menú aquà que queda mejor.
Claro, y asà de paso nos cargamos la arquitectura de la información, la usabilidad, la composición del diseño, y unas cuantas cositas más sin importancia. Lo difÃcil que es que algunos entiendan que un elemento concreto del diseño no es un elemento aislado e independiente y que al mover una columna lo mismo se derrumba el edificio.
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Esa tipografÃa no me gusta mucho, ¿puedes poner estos titulares con esa otra?
¡Venga!, vamos a jugar al pinta y colorea… ¡ei! Y si luego elegÃs unas fuentes asà al azar y unos colorcillos Pantone y decidÃs cuál queda más mono… Cuándo se entenderá que esto no va de elegir el color con el que uno va a pintar las paredes de su casa.
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Y si probamos a…
¿Y si traigo una botella de gaseosa y hacemos pruebas? ¿Pero qué pasa? ¿Que le damos al random y lo mismo acertamos o qué? Tantos años de estudios para que luego el trabajo de uno sea algo efÃmero, trivial, aleatorio y fugaz. Será que se piensa que los diseñadores nos hemos tirado años fumando porros y pensando en chorradas toda nuestra carrera.
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He visto que en una web meten esto,… coge aquà y haz lo mismo.
Claro, perdona… ¿puedes coger el paragüero? ¿SÃ? Póntelo en la cabeza. AsÃ, perfecto. Ya tienes sombrero. ¡Ah! ¿Que no sirve? Claro, coño, como el recurso que me acabas de pedir que emplee. No todo vale.
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¿Puedes moverme esta foto dos milÃmetros a la izquierda?
¿Serán pÃxels?
No, no, déjate de pÃxels. He dicho milÃmetros.
Vale, apaga y vámonos. (Esto está extraido de un caso verÃdico y actual)
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No entiendo por qué no quieres cambiar eso…
¿Sabes qué pasa? Que yo soy una diva del diseño y tú no. Mi orgullo es inmenso y como me pongo tontorrón me paso todo el dÃa poniendo excusas ñoñas para que salga el diseño como a mà me place. ¡Pero sólo por eso e! No porque lo que me digas no tiene sentido.
¡Aaaaaay! TenÃa que descargarme un poco. Esto precisamente no es del dÃa a dÃa, afortunadamente, pero cuando se dan estas circunstancias es tremendo, jejejej
Información:
- Fecha:
- 23/11/2006 9:49 PM
- Categoría:
- Reflexiones
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