En busca de la foto ideal
No serán pocas las veces en las que nos hemos topado con problemas con el tema fotográfico a la hora de abordar un trabajo. Problemas de costes, de criterio de cliente, de recursos, etc. Voy a tratar de citar algunas de las circunstancias que recuerdo haber vivido a este respecto.
Material previo
Cuando comenzamos un proyecto, tratamos de pedir el material disponible. Normalmente es el diseñador quien pide material de identidad corporativa, material impreso y digital, fuentes, y también entre otras cosas, el material fotográfico disponible. Habitualmente, éste viene como parte de algunas de las piezas que el cliente ha hecho previamente para papel. Las pocas fotos (que no sean de producto) que normalmente se pueden obtener son como pequeñas joyas si la calidad es aceptable.
El cliente a veces suele contar con un website, y alguna vez se puede aprovechar alguna foto, pero sobre todo, de cara a sus productos (si se trata de un cliente comercial), algún logo de alguna submarca, logo de ISO, mapas de localización, etc. No suelen aprovecharse tanto las fotos que representan a secciones como “Quiénes somos”, “Servicios”, etc. A estas fotos nos vamos a referir hoy.
Diferencia entre diseño web y diseño para el medio impreso
Siempre he tenido la impresión de que a las fotos empleadas en un proyecto web se les ha concedido menor relevancia que la que realmente debieran tener. En el mundo de la publicidad en el medios impreso siempre se ha tenido mayor conciencia del valor de una imagen, probablemente porque en gran medida, el mensaje acompañado por una imagen que lo refuerza son los ejes principales de un buen diseño. Es normal, este medio lleva muchos años de experiencia como para saber de la importancia de una buena fotografía.
En cambio, en el medio online, parece que la fotografía está devaluada. Según uno va viendo websites diseñados de modo penoso, parece que cualquier fotografía vale, sin que llegue a importar ninguno de los factores que hacen de una buena foto un importante aliado.
Hay veces que invertir 100€ en una buena foto a 72ppp adquirida en una empresa de stock fotográfico tipo GettyOne para su uso en una página principal es casi pecado a ojos de ciertas personas.
También está el tema de la resolución: 72ppp. Al fin y al cabo, es más fácil aparentemente ramplar con fotos a esa resolución cuando estamos hablando de diseño para pantalla. En papel, podemos tener más dificultades para encontrar imágenes a una resolución adecuada, con lo que las soluciones deben de provenir por la compra de fotos o la creatividad gráfica generada a partir de cero. Esto hace que se cree una conciencia de que no merece pagar por fotos que puedes lograr de Internet.
Dichoso ahorro
La dolorosa e ignorante frase ¿no puedes lograr una foto parecida a esa en Internet?
es como una losa, pero hace tiempo que no la oigo. El predicar sirve para algo. Durante años, ha habido profesionales del medio, tales como ejecutivos o directivos que se han pensado que Google Images estaba ahí para salvarnos de un gasto excesivo.
Creo que se olvidaban del tema de los derechos de imagen, entre otros. Más grave es el olvido si la imagen está “robada” de un website del mismo sector al que pertenece nuestro cliente. Es inconcebible.
La maravilla de los free stock photos
Hace años, cuando surgió StockXchange (en un inicio Intuitivmedia, ahora IM Photovision) nos alegramos porque suponía un alivio en la presión que se ejerce sobre los diseñadores para que eviten gasto en el uso de fotografías. Supone perder menos tiempo, y tener alguna esperanza más para poder lograr alguna imagen que otra adecuada para el proyecto.
Lo bueno de esto es que hay muchas imágenes, algunas de muy buena calidad. Lo malo es que hay menos cantidad de imágenes de tipo genérico/tópico para su uso. Si pretendemos toparnos con imágenes de oficina algo elegantes, caras expresivas dignas, gente profesional en un entorno de trabajo no demasiado “casero”, etc. lo tenemos difícil.
Abundan las imágenes muy creativas, caseras, de viajes, alimentos, etc. pero no tanto las que se ajustan a los cánones más empleados habitualmente en el mundo de la publicidad. Claro, no son fotos de estudio en muchos casos, falla la iluminación, los modelos, el enfoque, el plano, etc. Eso sí,para usar metáforas para representar una idea, hay muchos objetos, macros, etc. que pueden servirnos de gran ayuda.
He de decir, que hay pocos ejemplos dignos como StockXchange, a pesar de que pululan aquí y allá listados de websites de este tipo. Y sino, probad y os percataréis de la cruda realidad. Me hace gracia cuando una compañera de la empresa en la que trabajo y nos envió un e-mail con un listado de éstos. Algun infeliz ajeno al trabajo del diseño insinuó socarronamente que ya no tendríamos problemas, y que ahora sí que “no teníamos casi excusas para pedir la compra de fotos”. En fin, qué poco comprendemos los homínidos la labor del prójimo.
El imaginario fotográfico: abismo insalvable
Probablemente nuestro ojo esté muy experimentado en cuestiones fotográficas. Nuestra habilidad a la hora de elegir las fotos en base a su color, enfoque, plano, motivo, expresión, etc. sea excelente. Puede que seamos muy capaces de extraer lo mejor de una foto y transmitir a la perfección conceptos diversos encerrados en una sola imagen. El texto que circunda la foto se verá enriquecido y adquirirá una nueva dimensión. Esto se logra a base de años, de probar constantemente, fijarse mucho en las fotos, en su fuerza, y viendo los resultados de haber hecho una elección u otra en las reacciones del que las ve.
Bien, pero a veces todo esto no vale para nada. En ciertas ocasiones, existe un tremendo abismo entre nuestro imaginario, y el del cliente (o nuestro jefe). Ellos no han trabajado tanto su imaginario fotográfico, no es su día a día. A nosotros, probablemente nos pase lo mismo frente al de un fotógrafo pero es posible que el abismo sea menor. Es cierto que una foto o composición fotográfica bella es difícil que no sea aceptada, pero suele ocurrir.
He aquí unos ejemplos que, a buen seguro, nos habrá tocado vivir a más de uno:
-
El de los topicazos
Hay clientes a los que les gustan los tópicos “cutres” que ha visto profusamente empleados por websites que son de su sector (y ajenos también), le gustan los ejecutivos pertrechados por un equipo de gente, un globo terráqueo en 3D del mundo de la que sale un conector USB con un texto que pone “Presencia internacional” y que tiene tufo a fotocomposición de los noventa, le gusta la secretaria de turno con los cascos y la sonrisa, etc. Cuanto daño han hecho aquellas personas que se han metido a trabajar en este medio y dícense “diseñadores”.
En estos casos, la batalla está perdida. Olvídate de estar orgulloso de ese trabajo y menos de mostrarlo en tu portfolio. -
Mr. Montajitos
Este espécimen se las trae. Nos considera una especie de software fotográfico/diseño con patas. Él se ve en el papel de una especie de ogro tamborilero marca-ritmos en una galera romana. Tras presentarle unas propuestas tumba las fotos y decide que él con su capacidad artística es el que se va a encargar de definirlas. Tras romperse la sesera y hacerse su paja mental, propone composiciones en las que se ven perlas como
una empleada que sopla una hélice de la cuál salen unas letras que se transforman en una frase, y detrás el logo con unos haces de luz que iluminan un horizonte pirenaico con la máquina HD321-J UltraRapid
. Claro, ya no buscamos una foto. Buscamos varias, y no querrá cualquiera. Las fotos han de ser las que él tiene en mente.
Así, nos torturará vilmente con cada foto que haya en nuestro website hasta hacernos crispar. -
El sorpresillas disgustado
Éste me hace particular gracia. Le propones una serie de fotografías muy dignas. Le haces conocedor del coste que tienen, del cuál ya le has avisado previamente en el contrato, por voz, por activa y por pasiva. Él acepta todo. Todo va como la seda y uno cree haberse encontrado con un cliente al que no le importa invertir dinero en ese aspecto. De todos modos sigues con esa extrañeza extraña pegada en la nuca.
Pero ¡oh, sorpresa! llegamos a la recta final del proyecto y resulta que el cliente empieza a decir que no, que el gasto es excesivo y que habrá que sustituir las fotos por unas de menor coste o gratuitas.Nuestros peores temores confirmados. No era el cliente perfecto.
Nos toca repatearnos todas las fotografías y su tratamiento correspondiente una a una. Y claro, además del doble trabajo que esto conlleva, resulta que el cliente se enoja porque no le estamos dando la misma calidad que antes. ¿Es que “gratis” y “de pago” han sido sinónimos alguna vez?. -
El fotógrafo que vino de Andorra
Este espécimen es el que te dice que no te preocupes, que tiene una serie de fotos para dar y tomar de la empresa, sus instalaciones, los productos, etc. No te relajes. Tiembla. El día en que te llega un e-mail con decenas de fotos adjuntas será el día en que te quieras morir. El señor se ha comprado una cámara digital Benq (sin desmerecer, pero sirva de ejemplo) en Andorra a un precio ideal de la muerte y se le ha metido en la cabeza que es un profesional de la fotografía. Así que se ha sacado cientos de fotos “caseras” mal iluminadas, con un color horrible, planos torcidos con motivos descentrados, falta de enfoque, composición, etc. Y quiere que cuentes con ese material. Claro, no le vas a dar un disgusto. No le vas a hacer un feo. Sabes que te vas a tirar horas de Photoshop para salvar el tema a medias, porque hablar con él no sirve de nada. Esto sucede con clientes pequeños que han crecido en volumen de negocio, facturan bien en lo suyo pero siguen con ese chip de cultura de empresa pequeña. Es uno de los casos, pero en las mejores casas también se ha visto tal sitaución.
-
El desactualizado roñica
En este caso, el cliente compró unas fotos en los noventa, y quiere rentabilizar aquella inversión. Tiene gran cantidad de imágenes, pero huelen a rancio, las fotos presentan modelos de gente de otra época, poco actuales para la idea de modernidad y dinamismo que muchas veces se quiere transmitir. ¿Qué le vamos a hacer? Hay que entender que el cliente hizo una inversión y que debemos de manejarnos con ello, pero recemos para no oir aquello de
me esperaba un diseño más moderno
. El problema no está en el diseño, sino en las fotos desfasadas. Bueno, siempre nos quedará la de darle un toque retrofuturista, pero me da que esto es demasiado atrevido como para este tipo de cliente. Será un buen momento para llamar a los chicos de Vudumedia y pedir una ayudita para el toque retro, jejeje.
Por supuesto, también están los clientes dignos. Aquellos que ya llevan una trayectoria labrando su comunicación, su imagen y la identidad. Da gusto cuando se recibe material en condiciones: buena imagen corporativa, buen juego de fuentes, piezas gráficas dignas, etc.
Los valores ’secretos’ de una imagen
Lo importante es darse cuenta de los valores con que está cargada una imagen, un gesto, una mirada, un plano concreto, una acción, un instante, el colorido o su ausencia, todo encierra una carga semántica importante. Cualquier imagen no vale. No podemos aparecer ante el mundo con cualquier imagen, y menos en esta sociedad llena de prejuicios, clichés, tópicos y en el que impera la ley del parecer frente al ser.
Si una imagen vale más que mil palabras, será mejor que no nos equivoquemos en la foto elegida o el lenguaje gráfico trasladará al usuario conceptos erróneos de lo que es nuestro cliente, a lo que se dedica, su pesonalidad, etc.
De acuerdo. No tenemos que gastarnos 100 euros en cada imagen que vayamos a necesitar. Hay varias opciones dignas como Fotolia o StockXpert (versión de pago de StockXchange) que nos proporcionan imágenes a uno, dos o 3 euros y que nos pueden ser válidas para gran cantidad de ocasiones. Eso sí, la calidad de éstas a veces deja mucho que desear como para ser dignas de estar figurando como imagen principal de una home o páginas interiores de un website con cierta relevancia.
Por lo tanto, el equilibrio es la clave una vez más.
¿Cuánto tiempo empleáis en busca de la foto adecuada?
Será probablemente una de las labores más tediosas a la que uno se enfrente en la labor de diseño. Horas de búsqueda de la foto adecuada. Cuando la ves, la reconoces a la primera. ¡Zas! Es un impacto y sabes que es la imagen que querías. La pruebas y funciona. Un gran placer.
Lo malo es cuando viene alguien y dice aquello de Pues esa foto no me cautiva demasiado… ¡isssshhh! No sé, es que tiene algo que no me llega a convencer.
. Y sabes que por mucho argumentárselo vas a tener que acabar cambiándolo. Da igual que te haya costado Dios y ayuda, páginas y páginas de resultados de búsqueda aquí y allá, o preguntas y respuestas que te hayas tenido que hacer para el descarte de la foto más digna. Es duro porque debes ponerte a la caza y captura de otra foto y sabes que no hay apenas caza.
¿Cuáles han sido vuestras experiencias en este tema?
Información:
- Fecha:
- 25/11/2006 1:24 AM
- Categoría:
- Reflexiones
10 comentarios
Saltar al formulario de comentario | Comentarios RSS [?] | TrackBack URI [?]