Infravalorar lo aparentemente invisible

¿Qué valora un cliente cuando recibe un diseño web? ¿Qué aspectos valora alguien que evalúa un proyecto web cuando éste es entregado?

Hay ciertos aspectos asociados al desarrollo de un website que para alguien que no es un profesional dem medio no son tan visibles al ojo a pesar de estar ahí. Todos los conocemos: técnicas de accesibilidad, uso de estándares en el campo de la semántica, técnicas de optimización de cara a buscadores, un buen copy para web, etc., etc.

A menos que un cliente lo pida, y a pesar de su importancia, estos aspectos no parece que tengan un alto valor como argumento de venta comercial porque aparentemente, al no verse, no tener colores, etc. el cliente no será capaz de apreciarlos como se merece. Necesitamos educarlo, trasladarle la importancia de éstos, zambullirlo en el concepto de una web que podemos desglosar en capas. Podríamos deconstruir una web. Realmente, si hacemos la deconstrucción del cuerpo humano también nos encontramos con muchas capas: músculos, huesos, piel, órganos, comportamiento, atractivo y personalidad, etc.

Fuegos artificiales

Pero tal y como ocurre en la Sociedad actual, vale más una imagen que mil palabras, vivimos deprisa, sin tiempo, necesitamos convencer velozmente, comemos con la vista, somos lo que aparentamos (aun no siendo así), etc. Y así ocurre con los aspectos que citábamos en el primer párrafo. Es más fácil convencer con un diseño atractivo, una animación/interactivo Flash espectacular, abrumar al cliente con fuegos de artificio, etc. que ponerse a explicar nociones que resultarán extrañas.

Además, el tiempo es oro hoy en día. En parte, el propio cliente puede llegar a desear esa espectacularidad, ese ¡Wow! Qué bonito…. Es normal. Pero el cliente también podría dar por hecho que su website se verá bien en cualquier navegador, que la tecnología empleada será más o menos estándar, que se indexará bien en los buscadores, que no va a haber problemas con la versión de Flash, que ciertos contenidos serán fáciles de actualizar, que un JavaScript no va a fallar por el tipo de navegador, que se imprimirá bien, que la redacción será la adecuada para su lectura en pantalla, etc.

Si compramos un Ferrari, ¿acaso alguien duda de que la mecánica del precioso coche que acabamos de adquirir va a fallar? Por otro lado, ciertamente creo que ese miedo que se ha ido creando al comprar un coche nuevo de que salga rana debería de trasladarse a un website también.

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